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domingo, 11 de septiembre de 2011

Tu locura no se a dormido en mis brazos.


Eres la locura que vaga por mi apasionado cuerpo, que nace del  todo  y se pierde  en la  mañana  escondiéndose en lo  imposible para  no plasmar el  secreto  de tu mirada  en mi espalda  que siente  el color de tus ojos  que  desprenden gotas de lima  que corren y divierten  a  la traspiración  dulce que respira mi epidermis.
Tu expresión  deja en mí  la  locura que tienes de pensarme y cuando estoy distante no logras devolverme los suspiros que te llevas y me quitas cada noche.
La  locura es el lamento  de  tu  vida por la desbastada sombra que se quedo en tus paredes y en las huellas de tus dedos que desvisten otra espalda.
 Le confieso a tu recuerdo que todos quieren  lo mismo, los hermosos sentimientos  que se arrodillan voluntariamente en su corazón que no late, se escucha  el sonar del tiempo junto con el reloj que  les dirá cuando se alejen para regresar en poco tiempo, aunque pensándolo bien si se quedan se navega con la sombra,  lo demás es el firulete que adorna la conciencia del destino  cual rutina se le extrañará  en el deseo, Tiene razón tu mente necia al  pensar en el suplente  venturoso que  acariciara mi esencia  si no vuelves,  aquel que  requiera   dejar satisfacción en su insaciable   cuerpo.   Eres un precioso loco que solo conoces el placer en tu locura y mi alma el manicomio. Te conviene tu locura cuando mi ocasión te la reclame,  regresa  o tu trastorno no sabrá  quién anhela  mi sensual presencia.

 DE: ARACELI AGUIRRE GONZALEZ 

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