Eres la locura que vaga por mi apasionado cuerpo, que nace del todo y se pierde en la mañana escondiéndose en lo imposible para no plasmar el secreto de tu mirada en mi espalda que siente el color de tus ojos que desprenden gotas de lima que corren y divierten a la traspiración dulce que respira mi epidermis.
Tu expresión deja en mí la locura que tienes de pensarme y cuando estoy distante no logras devolverme los suspiros que te llevas y me quitas cada noche.
La locura es el lamento de tu vida por la desbastada sombra que se quedo en tus paredes y en las huellas de tus dedos que desvisten otra espalda.
Le confieso a tu recuerdo que todos quieren lo mismo, los hermosos sentimientos que se arrodillan voluntariamente en su corazón que no late, se escucha el sonar del tiempo junto con el reloj que les dirá cuando se alejen para regresar en poco tiempo, aunque pensándolo bien si se quedan se navega con la sombra, lo demás es el firulete que adorna la conciencia del destino cual rutina se le extrañará en el deseo, Tiene razón tu mente necia al pensar en el suplente venturoso que acariciara mi esencia si no vuelves, aquel que requiera dejar satisfacción en su insaciable cuerpo. Eres un precioso loco que solo conoces el placer en tu locura y mi alma el manicomio. Te conviene tu locura cuando mi ocasión te la reclame, regresa o tu trastorno no sabrá quién anhela mi sensual presencia.
DE: ARACELI AGUIRRE GONZALEZ
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